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La Asociación El Molino de San Fernando, analiza «La tormenta Perfecta» y se preguntan:¿DÓNDE ESTÁ EL PLAN DE EMERGENCIAS MUNICIPAL?”.
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La Asociación El Molino de San Fernando, analiza «La tormenta Perfecta» y se preguntan:¿DÓNDE ESTÁ EL PLAN DE EMERGENCIAS MUNICIPAL?”.

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San Fernando de Henares | 12/01/2021.- En la última publicación de su blog, la Asociación Civico Cultural El Molino de San Fernando, analiza los estragos que la borrasca Filomena ha causado en el municipio y se preguntan : «¿DÓNDE ESTÁ EL PLAN DE EMERGENCIAS MUNICIPAL?,   que el Ayuntamiento aprobó en su día (años noventa) .

A continuación les reproducimos el contenido íntegro de la citada Publicación:

LA TORMENTA PERFECTA

AÑO 2017. RUEDA DE PRENSA DEL ENTONCES CONCEJAL CORPA PORTAVOZ DEL PSOE Y FLANQUEADO ADEMÁS POR LAS ENTONCES PORTAVOCES DEL PP Y DE IU, PARA DENUNCIAR EL DESASTRE DE LA CAÍDA DE VARIOS ÁRBOLES QUE EL PORTAVOZ DEL GRUPO SOCIALISTA IMPUTABA DIRECTAMENTE A LA NEGLIGENCIA DE LA ENTONCES ALCALDESA CATALINA. 

ESTA ES LA DELIRANTE EVIDENCIA DE QUE A LA OPOSICIÓN NUNCA DE LE CAERÁN LOS ÁRBOLES POR INCLEMENCIAS DEL TIEMPO U OTROS ACCIDENTES METEOROLÓGICOS. EN EL FONDO, LO QUE ESTABAN DICIENDO ESOS PORTAVOCES DE LA OPOSICIÓN ENTONCES ERA ESO: DADME EL VOTO Y VEREÍS CÓMO A NOSOTROS NUNCA SE NOS CAERÁN LOS ÁRBOLES.

O CUANDO NUESTROS POLÍTICOS LE HACEN CREER A LA GENTE QUE ELLOS SON LA EXTENSIÓN DE LA MANO DE DIOS

El actual alcalde Corpa no perdía ocasión alguna cuando estaba en la oposición, para presentarse ante los medios cada vez que a la alcaldesa Catalina se le caía algún árbol por alguna fatalidad atmosférica o por el efecto de un simple viento. Convocaba raudo una rueda de prensa y, como en la foto de arriba, mostraba los estragos en fotos de árboles caídos o tronchados por la, según él, desidia de la entonces alcaldesa Catalina. 

Pertenece el alcalde Corpa a esa estirpe de políticos con la demagogia incontrolada y a flor de piel, incapaz de sustraerse a la tentación de tratar de arañar un voto de cualquier situación o desgracia. No es que la gestión de la ex alcaldesa Catalina fuera un modelo en absoluto y aquí lo hemos criticado y denunciado. Pero es que, sinceramente, hay que echarle mucho cuajo para votarla como alcaldesa con un grupo de solo cuatro concejales, y luego desentenderse del gobierno hasta estrangular su gestión sin aprobarle un solo Presupuesto y negarle cualquier apoyo a lo largo de los cuatro años que gobernó, con solo ese exiguo grupo de cuatro concejales. 

Y es que, incompetencias aparte, pretender que se gobierne con solo cinco concejales de veintiuno y además sin aprobarle un solo presupuesto a lo largo de cuatro años, para desmelenarse después con críticas e impugnaciones a su gestión revela cuando menos pocos escrúpulos políticos.

En cualquier caso, cuando el hoy alcalde Corpa se postulaba en la oposición con alternativa aunque fuera haciendo leña del árbol caído y nunca mejor dicho, criticando ferozmente la caída de algún árbol y debidamente acompañado de los corifeos de las asociaciones vecinales de siempre, lo hacía desde la seguridad de que a él, cuando cogiera el bastón de mando, no se le iba a caer un solo árbol porque pertenece a esa especie de políticos que están en la creencia de que, ocupando ellos el sillón del poder, no hay catástrofe o fenómeno capaz de desafiar su destino salvífico porque, ungidos por el óleo sagrado de los votos, pueden desafiar cualquier adversidad colectiva con solo invocar su condición de alcalde y socialista para más realce.

Condiciones ambas que garantizan a sus votantes quedar exentos de toda desgracia, ya sea esta una pandemia o una tormenta de nieve como no recuerdan los tiempos. Es la lucecita que vela desde el Ayuntamiento por su seguridad cándido ciudadano, capaz de conjurara con su sola presencia todas las desventuras de su pueblo con el carisma que solo está al alcance de los muy elegidos. 

El alcalde Corpa ha dado muestras suficientes durante la pandemia y ahora con la crisis de la tormenta Filomena, de estar en el secreto que solo le es revelado a los mejores, para evitar que sus conciudadanos sufran el más mínimo rasguño o quebranto por ambas desgracias. Y así, por nuestro propio bien y con el preocupado celo de una madre a sus hijos,  nos dirige por el camino de los escogidos seres que conducen a su pueblo con llamamientos que solo se le pueden ocurrir a un líder seleccionado por el destino del voto popular: «Ante la tormenta de nieve, quédese en casa». Acojonante oigan.

Desconfíen de todos los políticos que se esfuerzan por hacerle creer a usted, cándido votante, que ellos son algo así como la extensión de la mano de Dios, y que con su voto a su favor, estará usted a salvo de desgracias, asechanzas y calamidades. Porque, como estamos sufriendo desde hace tiempo, no es así con toda seguridad. Son todo improvisación y desconcierto ante la tormenta perfecta que padecemos: la pandemia, la Filomena y la crisis económica que se vislumbra. 

Y desconfíen también de los políticos que, ante sus palmarios fracasos de previsión, le encomiendan dos premoniciones que realizan siempre los días después y que son: «quédese en casa» o «lo peor está por venir». 

No confíen nunca en ellos y procure tratar de cuidarse por usted mismo, porque si esos son los remedios o los consejos que tienen, ya puede usted echarse a temblar porque, en realidad, lo que están diciéndole es sálvese el que pueda. Pero no reconocerán nunca su fracaso ni harán la más leve autocrítica.

Al hoy alcalde Corpa no se le caían los árboles cuando estaba en la oposición, pero ahora que está en el gobierno y es el que manda y ante le evidencia de la formidable escabechina que Filomena ha dejado en la masa arbórea de nuestros parques y jardines, solo le queda hacer lo que mejor sabe: sobreactuar para hacernos creer que hace algo … el día después.

Veamos pues el resultado de lo más evidente: que al alcalde Corpa también se le caen los árboles cuando gobierna.

EL PAISAJE  DESPUÉS DE LA BATALLA

(o cómo el alcalde Corpa empieza a comprender que a él también se le caen los árboles)

Y ¿DÓNDE ESTÁ EL PLAN DE EMERGENCIAS MUNICIPAL?

El Ayuntamiento aprobó en su día (años noventa) un denominado Plan de Emergencias Municipal. En la gran nevada de 2009 era así anunciado en la revista municipal que puede verse arriba, y, desde luego, podemos asegurar que existe aunque debe dormir en alguna estantería municipal abandonada. 
 
Ese Plan de Emergencias se inscribe como una de las obligaciones que se impone a los municipios por la legislación de Protección Civil para la protección y autoprotección contra riesgos y amenazas de diferente condición, ya sean naturales o provocadas por instalaciones peligrosas, etc. También contiene instrucciones muy precisas y protocolos de cómo actuar, qué recursos a movilizar, puntos de reunión, medios y enlaces que coordinen y formen una red civil que, bajo la dirección del alcalde como máximo responsable, dé repuesta lo mas rápida posible a las contingencias más perentorias y urgentes.
 
Y este Plan de Emergencias Municipal tiene su principal encomienda en algo que es consustancial a este tipo de planes: la movilización organizada, planificada, coordinada y segura de la población civil. Y para una buena eficacia de ese Plan se requiere, naturalmente, que toda la gente lo conozca, que se haya ensayado, que estén designados los civiles responsables, y que, cada civil responsable de sus tareas, sepa y tenga ensayado con quién ha de contactar y en qué lugar ha de estar cuando sucedan estas emergencias. En definitiva, un Plan de Emergencias que movilice a la población civil para autoprotegerse organizadamente, con planificación y liderazgo, capaz de dar respuesta inmediata a cualquier contingencia.
 
Nada de eso ha sucedido ahora. Pero, lo más desolador de todo es que, como hemos podido comprobar por esta tormenta de nieve cuyo precedente más inmediato en nuestro caso es la nevada de 2009 (aunque en otros momentos ha habido también otras crisis como inundaciones de barrios, etc.), la inmensa mayoría de la población desconoce la existencia de ese Plan de Emergencia (aprobado por el Pleno en su día). Desconocimiento que se hace extensivo a casi todos los concejales actuales y, desde luego y con seguridad, está sin actualizar porque debe dormir en alguna estantería del archivo municipal sin que nadie se haya molestado nunca en desempolvarlo, actualizarlo y ponerlo en práctica con algún simulacro o ensayo.
 
Sin embargo, el alcalde Copra tiene su particular Plan de Emergencias que nunca falla: quédese usted en casa. O sea, sálvese quien pueda. 
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