Inicio SAN FERNANDO Asociación C.C. El Molino de San Fernando: “¿Porqué hemos llegado a Esto?… Crónica de un Expolio (I)”
Asociación C.C. El Molino de San Fernando: “¿Porqué hemos llegado a Esto?… Crónica de un Expolio (I)”
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Asociación C.C. El Molino de San Fernando: “¿Porqué hemos llegado a Esto?… Crónica de un Expolio (I)”

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 San Fernando de Henares.– La Asociación Cívico Cultural El Molino de San Fernando, en su última publicación, nos informa con gran detalle de las causas del abandono que esquilmó  “CASI EN SU TOTALIDAD EL PATRIMONIO HISTÓRICO DEL CONJUNTO DE LAS EDIFICACIONES CONSTRUIDAS A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII.” en el Real Sitio San Fernando de Henares.

  “ENTRE AMBAS FECHAS HAY UN DESOLADOR EXPOLIO DEL CONJUNTO COMO HEMOS INDICADO EN ENTRADAS ANTERIORES. NO HUBO UN CATACLISMO NATURAL Y TAMPOCO LA GUERRA CIVIL FUE LA CAUSA DE ESTE DETERIORO, NO. LAS CAUSAS FUERON VARIAS PERO SIN DUDA LA ACCIÓN DEPREDADORA DE SUS HABITANTES Y AUTORIDADES”

POR QUÉ HEMOS LLEGADO A ESTO: CRÓNICA DE UN EXPOLIO (I)

ENTRE ESTAS DOS FOTOGRAFÍAS MEDIAN CINCUENTA AÑOS. LA PRIMERA ES DE 1928 (POR CIERTO RESCATADA POR EL MOLINO DE LOS ARCHIVOS DEL CSIC AUNQUE CIRCULA POR AHÍ SIN CITAR SU ORIGEN), Y LA SEGUNDA ES DE 1978 APENAS UNOS MESES ANTES DEL INICIO DE LA DECLARACIÓN DE CONJUNTO HISTÓRICO. 
 
ENTRE AMBAS FECHAS HAY UN DESOLADOR EXPOLIO DEL CONJUNTO COMO HEMOS INDICADO EN ENTRADAS ANTERIORES. NO HUBO UN CATACLISMO NATURAL Y TAMPOCO LA GUERRA CIVIL FUE LA CAUSA DE ESTE DETERIORO, NO. LAS CAUSAS FUERON VARIAS PERO SIN DUDA LA ACCIÓN DEPREDADORA DE SUS HABITANTES Y AUTORIDADES. VAMOS A TRATAR DE EXPLICAR EN SUCESIVAS ENTRADAS Y CON SORPRENDENTE DOCUMENTACIÓN HALLADA POR NUESTRA ASOCIACIÓN,  LAS LAMENTABLES CAUSAS DE ESTE ABANDONO QUE ESQUILMÓ CASI EN SU TOTALIDAD EL PATRIMONIO HISTÓRICO DEL CONJUNTO DE LAS EDIFICACIONES CONSTRUIDAS A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII. Y ELLO CON OBJETO DE CONOCER MEJOR NUESTRO PASADO MÁS INMEDIATO Y EL PORQUÉ LLEGAMOS AL ESTADO DE RUINAS Y DESAPARICIÓN PERPETRADO SOBRE TODO ENTRE 1946 Y 1979.
VAMOS A FIJARNOS POR AHORA EN UN PERIODO QUE VA DESDE 1963 A 1972, PORQUE EL MOLINO HA TENIDO ACCESO A UNA DOCUMENTACIÓN CURIOSA Y DE GRAN VALOR PARA COMPRENDER POR QUÉ, AL MENOS EN ESE PERIODO, SE LLEGÓ AL LAMENTABLE ESTADO DE COSAS QUE YA HEMOS DENUNCIADO EN OTRAS ENTRADAS. 
 
EL AYUNTAMIENTO FUE CONSTITUIDO EN 1835 Y, APENAS UNOS AÑOS DESPUÉS, LOS EDILES RESPONSABLES DE ENTONCES LE PIDIERON A LA REINA REGENTE QUE LE CEDIERA ALGUNAS VIVIENDAS ANEXAS PARA HABILITARLAS PARA “ESCUELAS DE NIÑOS Y NIÑAS”. PETICIÓN A LA QUE ACCEDIÓ LA CORONA. Y AUNQUE ESTO SUCEDÍA CASI UN SIGLO ANTES, EN 1963 EL EDIFICIO MUNICIPAL SEGUÍA COMPARTIENDO LAS DEPENDENCIAS ADMINISTRATIVAS (SALÓN DE PLENOS, PERSONAL FUNCIONARIO, CASA DEL SECRETARIO Y ARCHIVO, LOCALES DE FALANGE Y CINCO VIVIENDAS ALQUILADAS), CON LAS TRES AULAS ESCOLARES EN LA PRIMERA PLANTA AUTORIZADAS POR LA CORONA. EL CENSO DE HABITANTES ERA EN 1963 DE 4.172 DE HECHO Y 4.128 DE DERECHO.

TODO EMPEZÓ CON DOS DENUNCIAS

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Entre 1963 y 1972 el Ayuntamiento estuvo prácticamente intervenido por el entonces Ministerio de la Gobernación del que dependía la Inspección Nacional y de Asesoramiento de las Corporaciones Locales, con visitas regulares de sus inspectores quienes descubrieron y comprobaron que, ciertamente, las denuncias eran ciertas e incluso se quedaban cortas. 
 
Y tan caótica era la situación que, desde la Jefatura Central de la Inspección (entonces a las Direcciones generales se las denominaban así), se ordenó a la Provincial que se informara al Gobernador Civil de la situación del Ayuntamiento, que se pusieran en práctica rápidamente una serie de medidas y que, a su vez, debían de ser reportadas cada tres meses a la propia Inspección con objeto de comprobar el cumplimiento de todas ellas y la legalidad. Asimismo ordenaban poner en marcha un procedimiento sumario de responsabilidad civil contra los alcaldes y ediles que habían formado la Corporación incluso desde los años de 1943. 
 
Y así es como el Ayuntamiento que, según los memorándums de la Inspección, presentaba un estado de gestión lamentable y caótica en 1963, estuvo prácticamente tutelado a lo largo de los diez años siguientes por parte de los altos funcionarios del Ministerio de la Gobernación que, al mismo tiempo, tenían también atribuidas funciones de asesoramiento. Paradójicamente, esta tutela sirvió no solo para poner de manifiesto un estado de cosas del más absoluto abandono y caos municipal, además de un indescriptible relato de hechos absolutamente irregulares, sino que precisamente a raíz de ello comenzaron a ser paliados al menos los más perentorios problemas en apenas dos o tres años.
 
Así, por ejemplo, en aquellas fechas el municipio no tenía agua corriente en las casas y era obtenida mediante un total de seis fuentes (cuatro de ellas en La Cañada), que traían el agua directamente y mediante motores del río Jarama. De la misma forma, se carecía de calles asfaltadas excepto algunas aceras de las calles principales y el paso de la carretera de Mejorada – Madrid. También se compartían entonces servicios con el Ayuntamiento de Coslada como es el caso del Secretario – Interventor y el Recaudador. 
 
Sorprendentemente, la situación caótica que presentaba el Ayuntamiento de San Fernando entonces no se debía a la falta de recursos económicos (declaraban unas 800.000 pesetas de ingresos), sino a una absoluta incuria y abandono de los ediles cuyo dantesco estado de cosas se describen en las actas de la Inspección con espeluznante y contundente lenguaje administrativo. Curiosamente también, la propia Inspección concluyó que dado que el Ayuntamiento de San Fernando tenía recursos y entidad suficiente que iba ya entonces en aumento por los asentamientos del polígono industrial, podía prescindir de compartir el Secretario – Interventor y el Recaudador con Coslada. De forma que, efectivamente, rápidamente fueron nombrados ambos funcionarios nuevos dependiendo ya solo del propio Ayuntamiento de San Fernando. Dos años después, los ingresos municipales se incrementaron y pasaron a ser de 3,7 millones de pesetas. También se asfaltaron las calles principales y el Canal de Isabel II licitó la traída de aguas a todo el municipio.
 
El Molino ha tenido acceso a una documentación que abarca casi una década de la vida municipal (1963 – 1972), mediante la cual se puede tener una detallada descripción de la vida municipal en ese periodo. Nos proponemos pues exponerla toda en las próximas entradas en forma de crónica de la vida municipal, que por la crudeza de las situaciones y los hechos resultan absolutamente escandalosos en algunos casos. 
 
Pero, también y sobre todo, explican la causa del deterioro irreversible de lo que era el patrimonio municipal (con pérdida irreversible de buena parte de él), así como un dilatado periodo de auténtico expolio de ese patrimonio entregado discrecionalmente a particulares, que sin embargo no se limita solo al periodo franquista sino que incluso se inició ya en los primeros años de la II República. 
 
El conocimiento de todas las actas de la Inspección a lo largo de esos casi diez años, nos permite reconstruir al menos la explicación del porqué el lamentable grado del deterioro y quebranto que ha sufrido nuestro patrimonio municipal. Merece la pena conocerlo y no solo por razones de simple crónica histórica de una pasado muy reciente, sino por la evidencia de que durante el largo periodo de los años que van de 1930 a 1979 al menos, todo el mundo conspiró para destruir el legado arquitectónico y patrimonial que fue entregado al municipio por el Estado en 1888 a resultas de la desamortización.
 
LA CRÓNICA.
 
En realidad, la visita de la Inspección del Ministerio de la Gobernación (que entonces equivalía a lo que hoy es el Tribunal o la Cámara de Cuentas) al Ayuntamiento de San Fernando y que se inició el 10 de septiembre de 1963, respondía a dos denuncias realizadas prácticamente al unísono en el mes de junio anterior del mismo año. Ambas provenían del denominado Movimiento Nacional y, más particularmente, de su Subjefe Provincial del Movimiento. Un curioso personaje alto cargo político del Movimiento con fama de rectitud y lealtad a la causa franquista que tenía una joyería en la plaza mayor de Madrid, gremio del que llegó a ser su representante provincial. 
 
Las denuncias, firmadas por él mismo, fueron comunicadas y dirigidas al entonces Gobernador Civil de Madrid y en ellas le sugería la necesidad de hacer una inspección a la Corporación por esa razón. Por su parte, las inspecciones giradas un par de meses después no solo comprobaron lo denunciado, sino que destaparon un espantoso estado de cosas que obligó a monitorear el Ayuntamiento durante casi una década. Lo cual nos ha permitido recrear buena parte de la situación del municipio a los largo de esos años.
 
Y el objeto de las dos denuncias no podía ser más aparatosas. En la primera se denunciaba al entonces alcalde y su secretario directamente  porque, sin expediente alguno y sin acuerdo válido de la Corporación sino con el solo criterio de su voluntad, habían cedido gratuitamente “terrenos propiedad del Ayuntamiento a vecinos y amigos”. Los terrenos, que pertenecían al Ayuntamiento – según la denuncia -, fueron utilizados para construir 141 viviendas. Entre ellos y como beneficiarios de esas cesiones gratuitas estaban el propio alcalde y el secretario.
 
Por su parte, la otra denuncia versaba sobre el desvío o desaparición de las subvenciones recibidas por el Ayuntamiento en las cantidades de 19.600 y 50.000 pesetas para atender las necesidades del “Paro Obrero”, puestas en marcha con objeto de atender las necesidades de los parados del municipio. Sin embargo, se denunciaba que aquellas cantidades fueron desviadas para otros fines particulares. 
 
Lo que descubrió la inspección fue sorprendente y nos proponemos contarlo en sucesivas entradas por el interés que tiene, y sobre todo por la evidencia de cómo y por qué se perdió buena parte del patrimonio histórico de nuestro municipio cedido por el Estado en el siglo anterior. Y, lo más sorprendente, la excusa dada por los responsables municipales (que no hay que olvidar que entonces no se elegían por sufragio sino por tercios familiares y sindicales, y que los alcaldes eran nombrados por el Gobernador de entre los ediles elegidos), fue que todo ello lo hicieron al amparo de la legislación republicana precisamente. Algo que dejó perpleja a la Inspección y a las autoridades provinciales.
 
PRÓXIMA ENTRADA: UN EXPOLIO JUSTIFICADO EN PLENO FRANQUISMO CON LA LEGISLACIÓN REPUBLICANA DE 1935.
(LO QUE DESCUBRIÓ LA INSPECCIÓN DEL MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN).
ASOCIACIÓN CÍVICO CULTURAL EL MOLINO DE SAN FERNANDO- Nº REG. CAM 15.548
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Nota de  redacción: los  aludidos por este artículo de Opinión, deberán dirigirse a los autores del mismo en : COMUNICANTES Y ALUDIDOS: elmolinodesanfernando@gmail.com

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